El dispositivo de seguridad que acompañará la llegada del papa León XIV a la Argentina, programada entre el 8 y el 11 de noviembre, ya cuenta con sus lineamientos centrales. La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, definió como «histórico» el operativo organizado para el itinerario del pontífice, el cual demandará cinco días (120 horas) de trabajo ininterrumpido con la actuación conjunta de fuerzas nacionales, provinciales y porteñas. Las proyecciones de las autoridades estiman una convocatoria cercana a los siete millones de personas a lo largo de las jornadas.
El esquema de protección contempla la cobertura logística en tres aeropuertos, la custodia en cuatro actos multitudinarios y el control de once actividades con acceso restringido. Ante la magnitud del despliegue, el presidente, Javier Milei, dispuso una coordinación permanente entre todas las áreas gubernamentales y de seguridad involucradas. En el marco de la agenda oficial, el mandatario mantendrá una reunión bilateral con León XIV en la Casa Rosada durante la tarde del domingo 8 de noviembre.
El plan preventivo contempla un protocolo especial para una de las actividades de mayor reserva de la gira papal: la visita a un establecimiento penitenciario. El encuentro tendrá una duración máxima de 20 minutos e incluirá una bendición del Pontífice. El cerco institucional será estricto: en el recinto solo estarán presentes León XIV, los internos elegidos y personal del Servicio Penitenciario Federal.
La nómina de reclusos no abarcará a la totalidad de la población carcelaria, sino a un grupo reducido que selecciona la pastoral penitenciaria de la Iglesia Católica en función de sus historias de vida. Dichos legajos son remitidos de forma previa al Vaticano para la confirmación final de los participantes.











